Tertulia “Nuestra voz y voto por una ciudadanía plena”

Foto de integrantes, participantes y voluntariado en el taller de participación política. De fondo está la pancarta de polimorfas

“La vida de las mujeres con discapacidad empieza a mejorar cuando conocemos nuestros derechos»

Para la tertulia se convocó a mujeres con discapacidad a través de las redes sociales de la Colectiva Polimorfas así como contacto a mujeres que previamente han participado en eventos de la Colectiva.
La tertulia se realizó en la Universidad de los Andes, Bogotá D.C. con el apoyo de PAIIS, y empezó a las 10:00 am con la presencia de dieciocho (18) asistentes entre integrantes de la Colectiva, voluntariado y participantes.
La agenda de la tertulia contempló tres actividades

  1. Presentación de Sabrina Pachón sobre los derechos políticos y las mujeres con discapacidad;
  2. Presentación de Luisa F. Guzmán (PAIIS) sobre los derechos políticos en clave de la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD);
  3. Conversatorio a cargo de Natalia Moreno.
    Sin embargo, debido a la que la actividad empieza una hora después de lo programado, la última actividad no pudo realizarse.
participante sorda exponiendo lo que conversaron en su grupo

DISCUSIÓN
Todas las asistentes al evento participaron activamente durante la tertulia compartiendo opiniones, reflexiones y experiencias personales guiadas por las moderadoras de la tertulia.
La reflexión inaugural llama la atención de las asistentes sobre la necesidad de reconocer nuestra voz como mujeres con discapacidad y romper los hábitos y paradigmas sociales según los cuales las mujeres cedemos nuestra representación a hombres por considerarlo ‘óptimo’. Así mismo, es importante visibilizar y hablar sobre las prácticas discriminatorias basadas en el género que se han instaurado dentro del colectivo de personas con discapacidad y que se han reproducido bajo concepciones como “Él no es machista, sólo repite lo que escuchó”, “Él no es machista porque es una personita especial que no hace mal”, “No lo corrija porque tiene discapacidad”, “Siempre será mejor un hombre que una mujer, incluso si tiene discapacidad”.
Es por ello que es de vital importancia que nos ‘leamos’ como ciudadanas y como mujeres discapacidad y derechos y así mismo ‘leamos’ la sociedad de la que somos parte desde nuestra realidad colectiva.
En este punto, varias de las participantes reconocen que una de las principales dificultades o retos es la falta de formación política y ciudadana desde la etapa escolar. Si bien la cátedra de formación ciudadana y conocimiento de la Constitución es obligatoria en la formación básica y secundaria, la forma como se imparte es inadecuada al desarrollar pobremente la conciencia política y la vitalidad del conocimiento, el ejercicio y el respeto de los derechos fundamentales. Además, esta formación está menos disponible para las personas con discapacidad y, aún menos, para las mujeres con discapacidad.

Foto de una de las actividades

En este contexto, el riesgo y la falla principal que enfrentamos las mujeres con discapacidad como colectivo es normalizar la discriminación y el paternalismo en el ámbito político. Adicionalmente, la falta de formación afecta directamente en la capacidad para incidir en favor de cambios positivos en la sociedad hacia el colectivo de mujeres con discapacidad al tiempo que refuerza el estereotipo según el cual las mujeres, y más aún si tienen discapacidad, no están ‘diseñadas’ para participar en política.
De otro lado, las participantes reconocieron que la violencia en el ejercicio de sus derechos como ciudadanas empieza desde temprana edad y va de la mano con la ausencia de formación y conocimiento. Esta situación es crítica dado que las mujeres con discapacidad son en mayor proporción víctimas de la violencia en comparación con las mujeres sin discapacidad al tiempo que los canales de atención y denuncia suelen no ser accesibles y con significativas barreras actitudinales.
Asimismo, las participantes acordaron en que las formas de violencia que sufren las mujeres con discapacidad en sus vidas cotidianas se extienden al campo de la participación política empezando por la dependencia económica, pues esta suele restringir el ejercicio de los derechos fundamentales e incluso ser una limitante para la organización ciudadana. En este contexto de vulnerabilidad surgen otras formas de violencia que dan como resultado la no participación política de las mujeres con discapacidad y la sensación constante de necesitar validar sus opiniones con personas de su contexto cercano. Es por ello que resulta de vital importancia disponer de sistemas/redes de apoyo que promuevan la autonomía de las mujeres con discapacidad en la medida de sus posibilidades y capacidades.
En particular sobre esto último, se suscita un intercambio con las participantes alrededor de las prácticas proteccionistas y paternalistas a las que están especialmente sujetas las mujeres con discapacidad intelectual y psicosocial puesto que sobre ellas han recaído históricamente y en mayor medida los estereotipos sobre la incapacidad y la inutilidad o el peligro de que sean autónomas.