Comunicado de la Colectiva Polimorfas sobre la Marcha del 8M en Bogotá

El día 8 de marzo llegamos a marchar al igual que otros colectivos; escogimos el punto de encuentro Mercado el Restrepo porque, por un lado, el horario nos favorecía por ser a las 12m y además era lo más cercano al Parque Olaya. Cinco integrantes de Polimorfas (todas mujeres con diversidad funcional/discapacidad) llegamos con nuestras camisetas puestas y nuestro pasacalle, acompañadas de varias voluntarias y de la Corporación Casa del Oso quienes nos apoyaron durante toda la jornada. Estábamos emocionadas porque era el primer 8M donde marchábamos como Colectiva.

marcha 8m. de izquierda a derecha Yoli, Bubulina, Connie, Jhonnatan, Jaz y Bella

Al llegar nos encontramos con que, debido al pasto que rodea la cancha y que está en todo el Parque Olaya no pudimos circular, el terreno no nos permitió disfrutar del bazar. El tiempo que estuvimos la pasamos bajo una carpa sin poder movernos, ya en la carpa, un colectivo de mujeres que iba a presentar una obra de títeres nos cuestionó en tono aireado- Que por qué estábamos en su carpa… sin antes preguntar cuál fue la razón. Ya en la salida, una de las mujeres de logística le pasó la mano por la cabeza a una de las compañeras (como si fuera un perrito) … Y no menos grave, en los discursos que se hicieron, contadas veces nos mencionaron. Nos sentimos invisibilizadas en este espacio organizativo y de movilización que pretende reivindicar las luchas de todas las mujeres.

No se puede seguir justificando la falta de conocimiento e información o que no se coordinó llegar a un espacio más accesible porque no asistieron a las reuniones de logística mujeres con discapacidad, se han preguntado ¿por qué las mujeres con discapacidad no están en estos espacios? La respuesta está en que no es una cosa de no querer, la realidad es que los espacios de reunión son inaccesibles en términos de infraestructura, de comunicación y actitudinales (se encuentran prácticas capacitistas en sus discursos y acciones). La cuestión no es de crear divisiones y no «valorar» el trabajo y esfuerzo que hicieron las compañeras de logística, pero es hora de que se cuestionen sus prácticas y discursos porque bajo el lema de «Todas” no estamos Todas. El lugar de privilegio no está solo en el género, lo está en la clase, raza y corporeidad normativa por ello las invitamos a revisarse para ayudar a transformar.

marcha 8m. mucha gente recorriendo, polimorfas detrás de la pancarta

Para marchar en contingente hay que asegurar condiciones. Esas que no hay. La pregunta es ¿qué se requiere para que se den esas condiciones? Una parte está en nosotras (mujeres con discapacidad) y desde Polimorfas hemos hecho la tarea: visibilización, trabajo colectivo, incidencia en leyes. La otra parte es del conjunto, que siempre ha mostrado dificultades para la diferencia. Pero necesita pensarse y mirar alrededor, pensar en las que no están y en las condiciones por las que no están. En que no puede haber una sola agenda de feminismo como no hay solo una expresión de mujer.

Nosotras hemos hecho y seguiremos haciendo nuestra parte, ahora bien, el conjunto de mujeres, ¿dejará que siga siendo unilateral? Es decir, ¿una tarea solo nuestra y de unas pocas aliadas? las mujeres que nos han acompañado empezaron cuestionando su privilegio de cuerpo, lucharon contra el prejuicio de que debíamos quedarnos en casa por seguridad en vez de salir a movilizarnos, en los espacios de debate han cuestionado las esterilizaciones y abortos forzados al igual que han apoyado la autonomía sobre el cuerpo y la maternidad con apoyos en las mujeres con discapacidad. Si miramos alrededor y hacemos el esfuerzo de comprender un poco la realidad de las que históricamente han vivido en la subalternidad será posible vernos como pares y luchar en colectivo.

Tertulia “Nuestra voz y voto por una ciudadanía plena”

“La vida de las mujeres con discapacidad empieza a mejorar cuando conocemos nuestros derechos»

Para la tertulia se convocó a mujeres con discapacidad a través de las redes sociales de la Colectiva Polimorfas así como contacto a mujeres que previamente han participado en eventos de la Colectiva.
La tertulia se realizó en la Universidad de los Andes, Bogotá D.C. con el apoyo de PAIIS, y empezó a las 10:00 am con la presencia de dieciocho (18) asistentes entre integrantes de la Colectiva, voluntariado y participantes.
La agenda de la tertulia contempló tres actividades

  1. Presentación de Sabrina Pachón sobre los derechos políticos y las mujeres con discapacidad;
  2. Presentación de Luisa F. Guzmán (PAIIS) sobre los derechos políticos en clave de la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD);
  3. Conversatorio a cargo de Natalia Moreno.
    Sin embargo, debido a la que la actividad empieza una hora después de lo programado, la última actividad no pudo realizarse.
participante sorda exponiendo lo que conversaron en su grupo

DISCUSIÓN
Todas las asistentes al evento participaron activamente durante la tertulia compartiendo opiniones, reflexiones y experiencias personales guiadas por las moderadoras de la tertulia.
La reflexión inaugural llama la atención de las asistentes sobre la necesidad de reconocer nuestra voz como mujeres con discapacidad y romper los hábitos y paradigmas sociales según los cuales las mujeres cedemos nuestra representación a hombres por considerarlo ‘óptimo’. Así mismo, es importante visibilizar y hablar sobre las prácticas discriminatorias basadas en el género que se han instaurado dentro del colectivo de personas con discapacidad y que se han reproducido bajo concepciones como “Él no es machista, sólo repite lo que escuchó”, “Él no es machista porque es una personita especial que no hace mal”, “No lo corrija porque tiene discapacidad”, “Siempre será mejor un hombre que una mujer, incluso si tiene discapacidad”.
Es por ello que es de vital importancia que nos ‘leamos’ como ciudadanas y como mujeres discapacidad y derechos y así mismo ‘leamos’ la sociedad de la que somos parte desde nuestra realidad colectiva.
En este punto, varias de las participantes reconocen que una de las principales dificultades o retos es la falta de formación política y ciudadana desde la etapa escolar. Si bien la cátedra de formación ciudadana y conocimiento de la Constitución es obligatoria en la formación básica y secundaria, la forma como se imparte es inadecuada al desarrollar pobremente la conciencia política y la vitalidad del conocimiento, el ejercicio y el respeto de los derechos fundamentales. Además, esta formación está menos disponible para las personas con discapacidad y, aún menos, para las mujeres con discapacidad.

Foto de una de las actividades

En este contexto, el riesgo y la falla principal que enfrentamos las mujeres con discapacidad como colectivo es normalizar la discriminación y el paternalismo en el ámbito político. Adicionalmente, la falta de formación afecta directamente en la capacidad para incidir en favor de cambios positivos en la sociedad hacia el colectivo de mujeres con discapacidad al tiempo que refuerza el estereotipo según el cual las mujeres, y más aún si tienen discapacidad, no están ‘diseñadas’ para participar en política.
De otro lado, las participantes reconocieron que la violencia en el ejercicio de sus derechos como ciudadanas empieza desde temprana edad y va de la mano con la ausencia de formación y conocimiento. Esta situación es crítica dado que las mujeres con discapacidad son en mayor proporción víctimas de la violencia en comparación con las mujeres sin discapacidad al tiempo que los canales de atención y denuncia suelen no ser accesibles y con significativas barreras actitudinales.
Asimismo, las participantes acordaron en que las formas de violencia que sufren las mujeres con discapacidad en sus vidas cotidianas se extienden al campo de la participación política empezando por la dependencia económica, pues esta suele restringir el ejercicio de los derechos fundamentales e incluso ser una limitante para la organización ciudadana. En este contexto de vulnerabilidad surgen otras formas de violencia que dan como resultado la no participación política de las mujeres con discapacidad y la sensación constante de necesitar validar sus opiniones con personas de su contexto cercano. Es por ello que resulta de vital importancia disponer de sistemas/redes de apoyo que promuevan la autonomía de las mujeres con discapacidad en la medida de sus posibilidades y capacidades.
En particular sobre esto último, se suscita un intercambio con las participantes alrededor de las prácticas proteccionistas y paternalistas a las que están especialmente sujetas las mujeres con discapacidad intelectual y psicosocial puesto que sobre ellas han recaído históricamente y en mayor medida los estereotipos sobre la incapacidad y la inutilidad o el peligro de que sean autónomas.